El sur de Arribes tiene muchos rincones y muchas rutas para visitar. Aquí te damos algunas sugerencias.

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2. RUTA DE LOS CASTROS

 

Las Merchanasa, Yecla, Saldeana... asentamientos vetones que nos trasladan a una cultura y una forma de vida de hace dos mil años.

Puedes visitar por la mañana Las Merchanas y, después de comer en el Florida o en el Sanfer's, acercarte a Yecla la Vieja. 

Si vas a estar más de un día puedes alojarte en el Hotel Abadengo, en La Mesa del Conde de San Felices, o en las Cabañas de la Romedina en Bañobárez. 

2. RUTA DE LOS CASTROS

 

Las Merchanasa, Yecla, Saldeana... asentamientos vetones que nos trasladan a una cultura y una forma de vida de hace dos mil años.

Puedes visitar por la mañana Las Merchanas y, después de comer en el Florida o en el Sanfer's, acercarte a Yecla la Vieja. 

Si vas a estar más de un día puedes alojarte en el Hotel Abadengo, en La Mesa del Conde de San Felices, o en las Cabañas de la Romedina en Bañobárez. 

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3. RUTA DEL ACEITE

Almazaras y museos para un producto que fue base de la riqueza de la comarca durante siglos. En Ahigal de los Aceiteros puedes visitar la Almazara Ecológica y adquirir alguna botella de aceite ecológico. 

En San Felices podrás visitar el Lagar del Mudo, un viejo lagar transformado en Museo. 

Y para finalizar el viaje, tener la experiencia de montar en burro en Bogajo, como lo hacían los antiguos olivareros, y llevarte algún sabroso queso artesano.

3. RUTA DE FRONTERA

 

Dos castillos y una fortificación militar te recuerdan que estamos en una franja fronteriza. En el Torreón de Sobradillo se encuentra la Casa del Parque Natural Arribes del Duero, mientras que en la Torre del Homenaje de San Felices puedes visitar su Aula Arqueológica. En ambos pueblos puedes comer (Mesón La Tinaja en Sobradillo y Mesa del Conde en San Felices) y dormir (Casa Rural Santa Marina o Hotel Rural Mesa del Conde). 

No dejes de visitar el Fuerte de La Concepción, en Aldea del Obispo y, aunque con otra temática bien distinta, el Yacimiento Arqueológico de Siega Verde, declarado Patrimonio de la Humanidad. 

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El MIRADOR DE LA PEÑA LA VELA

Un lugar privilegiado para ver el río Duero entrando en Portugal y los cultivos de naranjos, almendros y olivos del otro lado de la frontera. 

Muy cerca del mirador nos encontramos con una casa de carabineros en ruinas que recuerda los tiempos en que se perseguía a los contrabandistas que pasaban tabaco, café y otros productos desde el país vecino. Algunas chiviteras y corrales en muy buen estado de conservación completan este paraje privilegiado para ver al Duero despedirse de la península y entrar en tierras lusitanas.

También desde el mirador, hacia el este, se puede ver la presa de Saucelle y el Picón del Moro, el cual se encuentra en un merendero situado en la carretera que baja desde Saucelle al poblado del Salto que lleva su nombre, y donde hoy se encuentro el complejo hotelero de Aldeaduero.

El MIRADOR DE MAFEITO

Otro lugar muy interesante para dsifrutar de unas espectaculares vistas del río Duero entrando en Portugal y los típicos cultivos de naranjos, almendros y olivos del lado portugués. 

El mirador de Mafeito pertenece a la red “Paisajes de Las Arribes. Ruta de los Miradores”. Puedes llegar desde La Fregeneda en coche; a unos dos kilómetros de la localidad, dirigiéndote al muelle fluvial de Vega de Terrón, se encuentra el camino forestal que te llevará allí tras recorrer los tres kilómetros que le separan del cruce con la carretera CL-517.  El último tramo es camino de tierra y quizás prefieras hacerlo caminando. 

Si lo deseas puedes dejar allí el coche y continuar caminando hasta la misma orilla del río Duero.

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MIRADOR DEL CONTRABANDO

El ameno y delicioso paisaje en Hinojosa del Duero, que forman estas fecundas huertas, se trueca en severo y majestuoso mirando a las alturas que lo circulan. Allí está el Moncalvo, coronado de pañascos gigantescos: el teso de las higueras, por las que en él crecen, la peña de la Vela, que recuerda a los vigias de los antiguos tiempos: el poyo Durón, en la vecina república portuguesa y la Cabercina, alta eminencia desde la que se descubre un inmenso panorama.

Durante mucho tiempo practicaste el trueque libremente con el país vecino, ofreiendo los productos de los que tú disponías e intercambiándolos por otros de los que carecías.

De repente, y por el interés de los reinos de Castilla y Portugal en recaudar fondos, esta actividad está obligada a pagar impuestos y, si no lo aceptas, se convierte en un delito perseguido.

A partir de ese momento te conviertes en un delincuente y debes buscar la manera de sortear la vigilancia de los carabineros en los puestos de frontera, arriesgando en muchos casos tu propia vida.